
Cuando lo vi por primera vez me causó una impresión especial. Recuerdo que era un artículo de La Vanguardia que hablaba sobre la posibilidad de ser el rival de Hillary Clinton para la campaña demócrata. El artículo incluía una foto en la que aparecía con el que ya conocemos como su look habitual; esto es, pantalón oscuro, corbata y camisa blanca con las mangas arremangadas.
Lo que más me llamó la atención fue su sonrisa. Esa sonrisa que ha iluminado a los miles de flashes que le han acompañado durante todos estos meses de campaña electoral. Una sonrisa sincera y humana que trasmite optimismo.
No sé cuál es la definición de líder que más se ajusta a su perfil, pero tengo muy claro que este hombre lo es. Es un líder que no conoce fronteras. Tampoco sé cuál es la definición de carisma, pero tengo claro que es carismático. Si tuviese que elegir dos palabras para definirlo serían líder carismático.
Hoy dará su primer discurso como presidente de los EEUU, lo que es lo mismo, como persona más poderosa de la Tierra. Y seguro que conseguirá nuevamente erizarme la piel. Porque lo logra. Y no lo logra sólo por lo que dice (que también) sino por cómo lo trasmite. Esa capacidad para mirar fijamente a los ojos del mundo y hablar con transparencia, serenidad y confianza.
Se ha escrito y hablado mucho sobre él. Y de todo lo que he leído y escuchado me quedo con dos frases.
No es muy habitual que un político tenga la capacidad para escribir sus discursos al mismo nivel o mejor de lo que lo hacen sus propios asesores.
Su primera misión será restablecer la confianza.
Pues ojalá consiga restablecer la confianza. Y ojalá consiga llegar más lejos. Ojalá consiga cambiar el mundo. Si alguien lo puede hacer es él.
Lo que más me llamó la atención fue su sonrisa. Esa sonrisa que ha iluminado a los miles de flashes que le han acompañado durante todos estos meses de campaña electoral. Una sonrisa sincera y humana que trasmite optimismo.
No sé cuál es la definición de líder que más se ajusta a su perfil, pero tengo muy claro que este hombre lo es. Es un líder que no conoce fronteras. Tampoco sé cuál es la definición de carisma, pero tengo claro que es carismático. Si tuviese que elegir dos palabras para definirlo serían líder carismático.
Hoy dará su primer discurso como presidente de los EEUU, lo que es lo mismo, como persona más poderosa de la Tierra. Y seguro que conseguirá nuevamente erizarme la piel. Porque lo logra. Y no lo logra sólo por lo que dice (que también) sino por cómo lo trasmite. Esa capacidad para mirar fijamente a los ojos del mundo y hablar con transparencia, serenidad y confianza.
Se ha escrito y hablado mucho sobre él. Y de todo lo que he leído y escuchado me quedo con dos frases.
No es muy habitual que un político tenga la capacidad para escribir sus discursos al mismo nivel o mejor de lo que lo hacen sus propios asesores.
Su primera misión será restablecer la confianza.
Pues ojalá consiga restablecer la confianza. Y ojalá consiga llegar más lejos. Ojalá consiga cambiar el mundo. Si alguien lo puede hacer es él.
